viernes, 9 de abril de 2010

2+2=5


No, no había marcha atrás. Ya me lo habías preguntado?. Ya estaba ahí. Sí, ahí. No, no me puedo calmar. Sí ya lo intenté. Mande?. Bueno esta bien, déjame comenzar...

Antes que nada debo admitir que algo de mi naturaleza ( lo cual no puedo cambiar ) es el hecho que me gusta el saber. En otras partes y por otros medios se le dice coloquialmente "metiche". Pues no es mi caso. La diferencia ente el conocido metichismo y mi particular interés por el saber, es que en mi caso no me interesa saber de personas o cosas por las cuales no conozco o bien no siento ningún tipo de atracción, a diferencia de los metiches que solo quieren saber poquito de todo o de todos, para llenar ese vacío que con sus patéticas vidas no pueden llenar. Bien, que si a que viene esto?. Resulta que por mucho tiempo, me he llenado de información que muchos considerarían basura, pero que para mi es de importancia saberlo. Como por ejemplo : que fuerza tiene la gravedad? o que color es equitativo al Cian en CMYK?... Ya me volví a desviar del tema principal. A lo que voy es que varias de las preguntas que me hacía las contestaba Wikipedia, Larousse, Oxford etc etc. eso hasta que me topé con una pregunta que no tendría respuesta en un libro ( o página de internet ).

Dicha pregunta involucra al ser más mítico de la humanidad: "la mujer". No hay nada que puede ser escrito de la mujer que se pueda interpretar como un manual, o guía... no!!!. Cuando se trata de dicho individuo, todo es ampliamente complicado y las reglas son solo las que se tienen cada mes. Junto con la pregunta universal, la mujer es de lo más complicado de descifrar, y en mi caso, es algo que siempre prefería dejar para resolverlo después. Mi inexperiencia en el campo aumentaba la dificultad para resolver el problema.

Divagando un poco y soñando un mucho, pensaba en varias formas en como poder "llegar" con quien tenía las respuestas a mis preguntas ( ojo, cabe mencionar que si me hacia varias preguntas respecto a ella, era porque había cierto interés y por ende el querer conocer más de ella era circunstancial ) . Ecuaciones matemáticas, deducciones, métodos con fórmulas y derivadas, intentaba todo lo que sabía, investigaba lo que no, pero el resultado era el mismo, seguía sin respuestas.

No podía más. Me sentía derrotado, no encontraba la manera en como poder tener eso que tanto quería saber... ya se había convertido en una especia de obsesión, algo que debía de hacer. Necesitaba las respuestas, en verdad las quería saber. Ya no podía ir por la vida sin saber su nombre, su edad, sus gustos y disgustos. No engañaba a nadie, sabía donde encontrarlas mis cuestionamientos, o mas bien dicho, "con quien"...


No sé si lo había mencionado antes, pero cuando se trata de socializar soy todo un asco ( y con mujeres aún peor ). Llegue a la deducción que el problema no era el "porque" sino el "como"! y como en verdad quería saber, el quedarme con la incógnita no era para mi una opción. Debía encontrar la forma en que obtendría mis respuestas, con todo lo que eso involucraba. Debo admitir que el hecho de que la considerará atractiva aumentaba por mucho el temor a el rechazo ( vienen a mí muchas experiencias anteriores en las que la palabra "bella" y "rechazo" se juntan y se vuelven parte de mi inter-relación con las mujeres ) . No deja de sorprenderme lo mucho que se puede avanzar en la materia con un simple "hola", aunque los nervios estaban presentes, creo que los calme conforme se iban dando las cosas y la platica avanzaba. Ella puso bastante de su parte, no todo fue solo mérito mío. Se porto como nunca pensé y fue sumamente amable y empatizamos bastante. Comentamos de lo que el entorno nos dio posibilidad de hablar. Alguna que otra pregunta personal, lo que en cuestión de cliente-empleado se daba. No pienso para nada que llegaré a un gran descubrimiento y que al fin descifraré el enigma de la mujer, pero en lo que a mi concierne, ya tengo su mobile y me llevo bien con ella.!!! Ciencia y conocimiento quedan de lado con las féminas, el ser como se es es la principal regla de la vida, que en mi caso, empieza a nivelar la balanza.