
La noche estaba llena de neblina, húmeda y fría. Pareciera que las nubes estuvieran entre nosotros. Se batallaba para respirar, la sensación de apuro no salía de mi mente, estaba inquieto. Sentía que alguien me perseguía, las sombras detrás de mí se hacían grandes y escurridizas junto con mis pasos, querían atraparme. Los brazos de la oscuridad intentaban capturarme, me querían llevar a la negrura de la noche, y yo, me aferraba a salir de ahí.
Ya eran varios días los que llevaba en esa situación. No veía la forma en que las cosas pudieran mejorar. Mi desesperación crecía más y más a cada instante y mi conformidad de pasar el rato huyendo, en lo que llegaba a otro punto en el que me pudiera sentir a salvo por un momento se hacia presente en cada pensamiento. Solo buscaba mi bienestar, aunque fuera temporal. Me preocupaba sólo en llegar a otro lado y no seguir aquí.
El cielo empezaba a ponerse azul conforme huía a lo desconocido. Por curioso que parezca, conforme menos conocía el lugar más seguro me sentía. Ese sentimiento de alivio, el que ya tenía mucho sin sentir, por fin llegaba a mí. La luna me guiaba y me incitaba a seguirla. Mi seguridad crecía junto con mis ganas de vivir. Me sentía vivo y poderoso, no se porque.
Varios rostros me eran conocidos pero en el fondo sabía que no tenía la mas mínima idea de quienes eran. El hecho de que la gente no tuviera conocimiento de mi me agradaba. Ese anonimato inesperado me daba el poder de crear una identidad a placer, de ser quien me diera la gana de ser. Inventar una nueva vida en la que el protagonista principal de la misma sea yo y no mis errores. Comenzar todo. Cambiar todo.
El sol nunca salía en este lugar, el cielo es eternamente azul. Si mis fantasmas quedaron en el pasado, mi futuro lo planeare en base a lo aprendido. Quiero que todo sea perfecto ésta vez. Por algo se me dio la oportunidad y no la pienso desperdiciar. Me olvidaré de quien me hirió en el ayer. Todo mundo merecemos una segunda oportunidad, pues es de humanos equivocarnos. Por mi parte, haré lo mismo y pediré lo mismo. Que la justicia me alcance a la hora de mi partida de éste mundo terrenal. Que sea lo que tenga que ser y que no obtenga más que lo que merezco.
Bastante me costo empezar todo de nuevo para que al final algún intruso, ya sea de mi pasado o de mi presente, venga a arruinarlo. Olvidaré mi rencor y mi sed de venganza, los olvidaré en verdad. Los amarraré a mi espalda y ahí los dejaré. Nada gano con hacerte sufrir. Lo único que espero es que al igual que yo, tengas lo que realmente mereces, sea para tu bien, o para tu mal.

No hay comentarios:
Publicar un comentario