martes, 20 de octubre de 2009

Nos gusta que nos mientan?


El otro día comentaba con un amigo sobre como es difícil decir a veces la verdad. Con tal de no herir sentimientos se distorsiona un poco la realidad y se inventa una fantasía en la cual se dice lo que la otra persona quiere escuchar. Mentiras piadosas? Pues de piedad, a mi punto de vista, no tienen nada, porque si bien al momento se sale da la situación embarazosa y se le miente al susodicho, tarde o temprano éste descubrirá la verdad, y es ahí cuando caeremos de credibilidad. 

Pero, ¿Qué es una mentira?
Una mentira es una declaración realizada por alguien que cree o sospecha que es falsa o parcial, esperando que los oyentes le crean, ocultando siempre la realidad en forma parcial o total. Una cierta oración puede ser una mentira si el interlocutor piensa que es falsa o que oculta parcialmente la verdad. 
En función de la definición, una mentira puede ser una falsedad genuina o una verdad selectiva, exagerar una verdad o incluso la verdad, si la intención es engañar o causar una acción en contra de los intereses del oyente. 
Las ficciones, aunque falsas, no se consideran mentiras. Mentir es decir una mentira. A las personas que dicen una mentira, especialmente a aquellas que las dicen frecuentemente, se las califica de mentirosas. Mentir implica un engaño intencionado, consciente, y estudios demuestran que el ser humano tarda más mintiendo que diciendo la verdad. (Gracias Wikipedia)

Sabiendo esto, no existe entonces alguien que al mentir no sepa que lo esta haciendo. Es como cualquier fumador sabe que fumar le hace daño. La cuestión aquí es, ¿ Nos gusta mentir? o bien ¿Nos gusta que nos mientan?. Se puede ir por la vida disfrazando la verdad a conveniencia, o por el hecho de no aceptarla y querer mejorarla. Incluso se pude vivir toda una vida de engaños y jamas darse cuenta. Pero lo que realmente no se puede, es mentirle a varias personas y hacer que éstas crean en esa mentira por siempre. 

Al hacer varias preguntas nos arriesgamos a que las respuestas que obtengamos no sean ciertas. Y pasa exactamente a la inversa, pues, quien nos dice que las respuestas que damos u obtenemos son meramente verdaderas? Caemos tanto en ese vicio de mentir, poco, mucho y exagerado, que a veces, solo a veces nos percatamos de la mentira después de haberla dicho. 

Y quienes no mienten?
El primero que admita que jamas miente es el primer mentiroso. Si bien la frecuencia de las mentiras, incluso la "gravedad" de éstas, no es tan importante en sí. Lo verdaderamente importante en una mentira no es el hecho de "en que se mintió", sino el "por que". Que fue lo que se quiso ocultar al momento de decir la mentira? Y si vemos más allá de el hecho de disfrazar la verdad, veremos que algo igual de importante que el "por que" de una mentira son las consecuencias que pueden ocasionar. Una mentirita pequeña, digamos, dar mal un nombre, puede desencadenar en mas eventos, como falsificación de documentos, incluso cambios de identidad, ok quizá exagere, pero creo que con el ejemplo quedo claro mi punto. 
Las consecuencias de las mentiras son las que le dan la gravedad al asunto. Mientras mas caro o difícil sea de superar lo que nuestra farsa ocasionó, mas mala se vuelve el engaño. 
De si nos gusta o no mentir, o de si nos gusta que nos mientan esta solo en nosotros saberlo. Hay quienes prefieren sentirse bien con una mentira, y vivir engañados por el resto de sus vidas, y hay a quienes nos gusta sentir algo o mucho de dolor, pero consientes de que sabemos la verdad. 


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